¿Qué pasa con Bizkaia?

Publicado en: Gastrotxoko | 2
¿Qué pasa con Bizkaia?
Bacalao a baja temperatura, puré de coliflor, salsa de jamón ibérico, ajo y chile (Kimtxu)

Pues sí, esa es la pregunta que lanzo al aire ¿Qué pasa con Bizkaia? ¿Porqué ese empeño en que esta provincia no tenga el protagonismo que merece?. Es difícil de entender que un territorio tan interesante a nivel gastronómico, con tanto que decir y tanto que aportar sea denostado una y otra vez. Y no me refiero exclusivamente al escaso reconocimiento por parte de una u otra guía gastronómica, también apunto a las instituciones vascas y vizcaínas. Su falta de implicación con la gastronomía en Bizkaia es patente.

¿Qué pasa con Bizkaia?

 

¿Qué pasa con Bizkaia?
Pulpo sobre cenizas de carbón (Aizian)
El mundo ni empieza ni termina con las famosas estrellas de los que fabrican ruedas, pero cada año tras el evento que hace público los nuevos galardones la decepción es mayúscula. Este año no ha sido una excepción y quizás incluso deberíamos de estar contentos porque no nos han quitado nada. Digo esto porque la jugada del año pasado con Aizian fue bastante esperpéntica, algo bochornoso y sumamente injusto. Bizkaia perdió una estrella y le otorgaron otra que ganó Zarate, por lo tanto nos quedamos como estábamos.
Los que conocemos a fondo la gastronomía vizcaína y su altísimo nivel, no podemos hacer otra cosa que rebelarnos contra lo que es injusto y reclamar atención y reconocimiento para muchos restaurantes vizcaínos que sobradamente la merecen. Así están las cosas actualmente en Bizkaia en cuento a estrellas neumáticas:
3 estrellas Michelin

Azurmendi

1 estrella Michelin

Andra Mari
Boroa
Etxanobe
Etxebarri
Mina
Nerua
Zarate
Zortziko

Escaso reconocimiento teniendo en cuenta la aplastante realidad de la cocina vizcaína que pasa por el momento más dulce de su historia a pesar que no se lo sepan o se lo quieran reconocer. Es más que evidente la influencia que tienen estos reconocimientos en la proyección de la economía, impulsando otros sectores importantes como el turismo. Señores inspectores de las guías gastronómicas, ahí van unas cuantas pistas que les recomiendo seguir, restaurantes vizcaínos de alto nivel: Jauregibarria (Amorebieta), Aizian (Bilbao), Porrue (Bilbao), Kimtxu (Bilbao), Gaminiz (Zamudio), Baserri maitea (Forua), Makatzeta (Atxondo), Los Fueros (Bilbao). En cuento a los restaurantes estancados con una única estrella muchos son merecedores de una segunda, todos los años son el centro de la rumorología pero ahí queda la cosa tras la lluvia de estrellas.
¿Qué pasa con Bizkaia?
Cochinillo confitado, migas, bellotas vegetales y aromas de prado
Pero más allá de las guías gastronómicas y su influencia, lo que realmente me entristece es la falta de implicación que veo en las instituciones públicas hacia el sector gastronómico vizcaíno. Cualquier aspecto relevante relacionado con la gastronomía en Euskadi está férreamente vinculado a Gizpuzkoa. Han sabido mover los resortes adecuados, se han organizado y han llamado a la puerta de sus instituciones obteniendo respuesta. Bravo por ellos porque lo han hecho francamente bien, detrás de lo que ahora disfrutan hay mucho trabajo y esfuerzo de cocineros y empresas codo con codo que han sabido ganarse el favor de las instituciones vascas y gipuzcoanas. Ahí está el espectacular bagaje obtenido hasta la fecha: Basque Culinary Center, Concurso de pintxos de Euskal Herria (que inicialmente estaba en Bizkaia), congreso internacional San Sebastián Gastronomika…. etc. En Bizkaia lamentablemente no existe esa comunión entre gastronomía e instituciones, indiferencia absoluta. Ni siquiera tenemos un concurso de pintxos digno o un evento gastronómico destacable. La realidad es así de triste. Esa es mi opinión personal. Ahí lo dejo caer.

2 Comentarios

  1. Maite
    | Responder

    Se puede decir más alto pero no más claro.Totalmente de acuerdo y es una pena que las instituciones vizcaínas no se den por aludidas.Luego miramos de reojo a Gipuzkoa.

    • Eneko Martinez
      | Responder

      Así es Maite. El principal problema es a nivel institucional. Las guías gastronómicas ya sabemos de que palo van.

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