Nada como un buen potaje marinero. Te prepongo preparar unos garbanzos con langostinos, para que disfrutes un delicioso plato de cuchara lleno de sabor a mar, con toda la esencia de esas recetas de cocina sencillas y humildes, pero a la vez tan reconfortantes y auténticas. Me declaro fan incondicional de este tipo de platos, las legumbres me flipan. Es increíble cómo se puede llevar a otro nivel un producto tan humilde, utilizando los ingredientes adecuados.
Las carrilleras en salsa es uno de estos guisotes que da gusto preparar. En casa es un plato bastante habitual, ya sean carrilleras de cerdo ibérico como en esta ocasión o carrilleras de ternera. La receta es muy similar, solo varian los tiempos de cocción y por supuesto el sabor de las carnes. La textura es tierna y melosa, se deshacen en tu boca, mientras que el sabor es una locura.
Hacía día que no publicaba una receta nueva y ya iba siendo hora. Esta vez toca un guisote con níscalos que están en su mejor momento. Lo mejor es cocinar este rancho de carne con níscalos y disfrutar del resultado al día siguiente porque realmente merece la pena. Un guiso está mejor al día siguiente de haberlo cocinado. Los níscalos no son excesivamente valorados en Euskadi pero en otros lugares como Cataluña son muy apreciados. A mi me viene de familia el gusto por esta deliciosa seta que aporta mucho sabor al rancho. Existen muchas formas de cocinar níscalos pero para mi la mejor manera de saborearlos es en forma de guisote. Espero que os animéis a cocinar este rancho y me contéis como os ha quedado.
Rancho de carne con níscalos
Fácil 90 minutos 6
1 kilo de carne de ternera
1 cebolla morada de Zalla
1 diente de ajo
1 pimiento rojo
1 pimiento verde
sal de Añana
pimienta negra molida
500 g, de tomate triturado
aceite de oliva virgen extra
1 copa de txakoli
500 g. de níscalos
1 litro de caldo de carne
4 patatas
Manos a la obra con la receta de rancho de carne con níscalos. Troceamos en dados la carne de ternera y salpimentamos con pimienta negra molida y sal de Añana. Sellamos los trozos de carne en una cazuela con un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Marcamos la carne hasta que de dore un poco superficialmente. En ese momento sacamos la carne de la cazuela y reservamos para utilizarla más adelante.
Limpiamos los níscalos con cuidado retirando la tierra que puedan contener con la ayuda de un paño humedecido. Troceamos los níscalos en cuartos y picamos fino el pimiento rojo, el pimiento verde, la cebolla morada de Zalla y el ajo (retirando el germen). En la misma cazuela que hemos sellado la carne ponemos a pochar los pimientos y a los 5 minutos incorporamos la cebolla morada de Zalla junto al dientes de ajo. Pochamos bien toda la verdura y le damos un golpe de sal de Añana y pimienta negra molida.
Una vez que tengamos la verdura bien pochada añadimos una copita de txakoli y rehogamos el sofrito. A los 5 minutos incorporamos el tomate triturado y dejamos que se cocine unos 10 minutos. Tiene que perder líquido y concentrar sabor.
A continuación introducimos al guiso la carne sellada que habíamos reservado al comienzo de la receta. Y dejamos que se cocine durante 10 minutos. La carne debe quedar muy tierna y conservar todo su sabor por eso la introducimos antes que el resto de ingredientes.
Llegados a este punto incorporamos los níscalos troceados al guisote y rehogamos para que inunden toda la cazuela con su sabor, parte fundamental en esta receta. Probamos el rancho de carne con níscalos y rectificamos de sal si fuese preciso. Dejamos cocinando todo a fuego medio durante unos 30 minutos con la cazuela tapada.
A continuación pelamos las patatas, las troceamos en dados y las añadimos a la caldereta. Cubrimos todos los ingredientes con el caldo de carne (previamente calentado) y cocinamos durante unos 25 minutos a fuego medio. Transcurrido este tiempo comprobamos que la patata esta cocinada pinchando con un palillo. El palillo no engaña. A partir de aquí ya tenemos listo el rancho de carne con níscalos. Una botellita de vino tinto y a disfrutar de la vida que son cuatro telediarios. Que aproveche!!
Que la carne este tierna y jugosa. Para ello es imprescindible seguir las pautas de la receta.
Como cualquier guiso, lo mejor es dejar que repose y disfrutarlo plenamente al día siguiente.
Seether – See you at the bottom
Seether es un grupo de metal alternativo sudafricano liderado por el guitarra y vocalista Shaun Morgan. Los he descubierto hace poco y no están nada mal.
¿Qué hay de nuevo, viejo? es el pintxo de conejo guisado con el que el cocinero Ruben Volckaert se impuso en la final del certamen gastronómico Kasko pintxotan. Peso Neto se hizo con la txapela de ganador gracias al delicioso pintxo de Ruben que conquisto el paladar del exigente jurado compuesto por algunos de los mejores cocineros de Bizkaia, algunos de ellos distinguidos con estrellas Michelin. Un pintxo que también ocupó las primeras posiciones en las votaciones populares del concurso. Nos hemos pasado por la cocina de Peso Neto y Ruben nos ha enseñado a elaborar su pintxo y ha compartido con nosotros todos sus secretos.
Ruben Volckaert es un experimentado cocinero Belga que lleva muchos años afincado en Bilbao. Antes de recalar en Peso Neto ha pasado por los fogones de Akebaso, Arizona, Lu´um, Ambigú y varios restaurantes belgas de renombre. En Peso Neto practican una imaginativa y deliciosa mezcla de cocina latinoamericana, asiática, española y vasca aderezada con pinceladas de gastronomía belga, marca de la casa con la receta que vamos a desvelar.
El bisabuelo de Ruben criaba conejos en su tiempo libre tras su jubilación y su abuela cocinaba su receta estrella cada Navidad para toda la familia: conejo guisado con orejones y ciruelas pasas. Es un plato típico belga. Esta receta es una versión nueva de este plato viejo. De ahí el divertido nombre del pintxo ¿Qué hay de nuevo, viejo? Y sin más preambulo vamos a explicar la receta de pintxo de conejo guisado de Ruben Volckaert.
¿Qué hay de nuevo viejo? pintxo de conejo guisado
Media 70 minutos 4
1 conejo entero (o 4 muslos grandes)
sal de Añana
pimienta negra molida
1 cucharada de comino en polvo
2 cucharadas de azúcar moreno
3 bayas de enebro
1 hoja de laurel
un trozo pequeño de Haba tonca
1 cucharada de mostaza de Dijon
1 botella de cerveza tostada (33cl)
1/2 litro de caldo de ave
5 zanahorias grandes
1 cebolla
2 hojas de pasta brick
100 g. de mantequilla
2 dientes de ajo
4 anchoas en salazón
1 hoja de lima
8 uvas blancas
8 orejones
un puñado de pistachos
un puñado de kikos
un puñado de uvas pasas
aceitunas negras
brotes o germinados
10 g. de jengibre
1 cucharadita de agar-agar
¿Qué hay de nuevo viejo? pintxo de conejo guisado de Ruben Volckaert es una receta que requiere bastante elaboración. No es excesivamente difícil pero si laboriosa porque tiene muchos ingredientes y son necesarias diversas elaboraciones antes de emplatar. Empezamos por preparar una mantequilla de anchoas. Mezclamos la mantequilla con las anchoas en salazón y 1 diente de ajo crudo. Calentamos en un cazo hasta que se derriten las anchoas. Trituramos con la batidora y reservamos para utilizar más adelante.
Una vez resuelto el asunto de la mantequilla de anchoas limpiamos de visceras el conejo y lo troceamos en cinco partes. También se puede elaborar sólo utilizando cuatro muslos grandes de conejo. Salpimentamos y sazonamos con una cucharada de comino en polvo.
Marcamos las piezas de conejo en una sartén hasta que empiece a dorarse la superficie. Sólo queremos marcar el conejo para sellarlo. Luego lo terminaremos de hacer en la cazuela con un guiso a fuego lento. Espolvoreamos una cucharada de azúcar moreno por encima del conejo y reservamos fuera del fuego.
Vamos con el guisote de conejo. Troceamos 1 zanahoria grande y una cebolla (Ruben ha utilizado una cebolla blanca pero yo os aconsejo una cebolla morada de Zalla). Ponemos un chorrito de aceite en una cazuela y pochamos la cebolla y la zanahoria con una cucharada de azúcar moreno.
Una vez que la verdura esta pochada incorporamos el conejo a la cazuela. Añadimos una cucharada hermosa de mostaza de Dijon y un botellín entero de cerveza tostada (33 cl.) echamos también al guiso 1 hoja de laurel, 3 bayas de enebro, 1/4 de haba tonca y 1/2 litro de caldo de ave.
Guisamos el conejo a fuego medio durante 20 minutos. Salpimentamos el guiso y dejamos reposar el guiso durante 30 minutos. Mientras el guiso de conejo se enfría vamos a elaborar el puré de zanahorias que acompaña el pintxo. Troceamos 4 zanahorias grandes y 1 diente de ajo. Lo hervimos todo en agua con una hoja de lima, sal, y una cucharada de azúcar moreno. Una vez cocida la zanahoria escurrimos el agua, añadimos el trozo de jengibre pelado (crudo) y trituramos inmediatamente con la batidora.
Una vez tengamos frio el conejo lo sacamos de la cazuela del guiso y lo desmigamos. Retiramos todos los huesecillos y reservamos la carne. Ponemos de nuevo al fuego la cazuela donde hemos guisado el conejo con todo lo que contiene. Reducimos a la mitad el caldo que contiene para concentrar todo el sabor. Añadimos una cucharadita de agar-agar y trituramos con la batidora el caldo y la verdura de la cazuela. Añadimos la carne de conejo desmigada y mezclamos bien todo.
Colocamos la masa resultante (carne de conejo desmigado, caldo concentrado, zanahoria y cebolla) en una bandeja rectangular con poco de peso encima para que se prense bien y dejamos que se enfríe y coja consistencia en la nevera durante 2 horas. Ya casi tenemos el pintxo de conejo guisado de Ruben. Nos quedan unos pocos pasos para terminar la receta. Cortamos el bloque de conejo prensado en tiras y estas tiras a su vez las convertimos en cubos de idéntico tamaño.
Lubricamos media caña con nuestra mantequilla de anchoas fundida con ayuda de un pincel o brocha de cocina. Cortamos un disco de pasta brick en tiras que utilizaremos para envolver la media caña para darle la forma de teja crujiente que buscamos (será la madriguera del conejo). Pincelamos de nuevo con la mantequilla de anchoas caliente y metemos la media caña de bambú (le dará un toque ahumado a la pasta brick) al horno previamente precalentado y horneamos durante 5 minutos a 220º.
Pasamos los cubos de conejo guisado por harina y los freímos a 200º durante 2 minutos. Conseguiremos una textura crujiente por fuera y dentro encontraremos todo el sabor y la melosidad de la carne guisada de conejo. Cortamos las 8 uvas blancas por la mitad y les quitamos las pepitas. Partimos también en dos los 8 orejones y los salteamos en una sartén lubricada previamente con la mantequilla de anchoas,
Para emplatar necesitaremos tierra de pistachos, kikos y uvas pasas. Esto se consigue triturando los tres elementos en una robot de cocina o en su defecto una batidora americana o con algo de paciencia y un cuchillo bien afilado. También necesitamos tierra de aceitunas negras. Se deshidratan las olivas en el horno cocinando a 80º durante 2 horas y posteriormente se trituran para obtener la tierra.
Por último sólo nos queda emplatar el pintxo de conejo guisado. Sobre un plato colocamos una cucharada de puré de zanahoria. Sobre el puré dejamos un cubo de guiso de conejo crujiente y lo tapamos con la madriguera crujiente de teja de pasta brick. Decoramos con tierra de pistachos, kikos y uvas pasas. Rematamos con tierra de olivas negras y unos brotes o germinados. Ruben firmaba su plato con unas huellas de conejo que marcaba con un sello que había fabricado para presentar el pintxo. Ya tenemos listo ¿Qué hay de nuevo viejo? pintxo de conejo guisado de Ruben Volckaert. Muchísimas gracias a Ruben Volckaert a Juca y al resto del equipo de Peso Neto por compartir con nosotros esta deliciosa receta y todos sus secretos. Es un pintxo de conejo guisado un tanto laborioso pero merece la pena el resultado final. Seguro que la receta os inspira para otras elaboraciones. Eso es to. Eso es to. Eso es todo amigos!!!
Todos los ingredientes que contribuyen a dar sabor a la carne del conejo durante el guiso.
Seguir todas las pautas y respetar los tiempos de reposo y cocción de la receta.
Elvis Presley – Jailhouse Rock
Ruben es muy fan de la música de Elvis Presley así que acompañamos la receta de este rico pintxo de conejo guisado con el rock de la cárcel del Rey del Rock.
Me encantan los platos de cuchara, legumbres o sopas y pero sobre todo me declaro fan incondicional de los guisotes, platos sabrosos que van ganando con el paso del tiempo, es increíble la cantidad de matices que gana el sabor de cualquier guiso reposando de un día para otro en la misma cazuela donde los hemos cocinado, da lo mismo que sea carne o pescado. Si es posible me gusta elaborar estos guisos a fuego lento sin echar mano de la olla exprés y que conste que no tengo nada contra la olla ni el microondas ni nada por el estilo, pero es una hecho que la comida sabe diferente y me gusta ese sonido del plop, plop, plop a fuego suave. Hoy os propongo una receta que me gusta especialmente, la carne guisada con patatas, un guisote #Rikérrimo espero que lo pongáis en práctica y me deis vuestra opinión.
Como este año el verano, o mejor dicho, la climatología asociada a su periodo estacional, se ha hecho esperar, es de suponer que el buen tiempo y los calores duraran buena parte de septiembre (es un deseo, más que una convicción), hoy os traigo una receta muy fácil, muy veraniega, bastante rápida de preparar, que además se puede guardar en la nevera y comer unos días después y sobre todo, que está #Rikérrimo como todo lo que os traigo por aquí. Los escabeches, son muy veraniegos, porque se pueden tomar en frío o en templado y además es una receta muy versátil, la puedes utilizar para escabechar varios pescados, o incluso carnes como un conejo, te recomiendo que pruebes con unas ricas sardinitas de Santurce. Vamos al lío con los chipirones en escabeche.
El marmitako de bonito, es el alma de la gastronomía marinera vasca. Este guiso auténtico que conquistó los paladares de generaciones de pescadores, hoy se convierte en tu próxima receta estrella. Elaborado con Con bonito del norte fresco, patatas perfectamente chascadas y el secreto del pimiento choricero, aprenderás a preparar un marmitako que rivaliza con los mejores restaurantes de Euskadi.
Esta vez no hay excusa….. el que no quiera cocinar este pollo a la naranja es porque es más vago que un político. Esta receta no puede ser más sencilla, barata y rápida. Además es un plato muy sano porque esta receta no tiene grasas y es apta para gente de régimen y si reemplazas el pollo por pavo pues aún mejor. Os aseguro 3 estrellas y tres soles con este recetón, eso está garantizado. Yo aconsejo tomillo, romero y orégano para el marinado pero puedes usar cualquier otra hierba aromática de tu gusto. Para gustos están los colores Leer más
A la receta del marmitako tradicional de toda la vida también se le puede dar una vuelta de tuerca y hacer algo diferente. Esta es una propuesta distinta algo más actual pero con todo el sabor de un buen marmitako. Tengo que confesar que en una ocasión también me atreví a preparar unas bolitas de marmitako, una versión en formato croqueta del tradicional guiso marinero. En esta ocasión partimos de la receta tradicional para convertir el guiso en una crema de marmitako que sirve de cama a un tataki de bonito del norte. Os animo a hacerlo en casa porque el resultado es apoteósico.
Esta receta de muslos de lumagorri a la catalana proviene del libro «La comida de la familia» de Ferran Adrià y el equipo de elBulli Restaurante. Con algunas variaciones respecto a la receta original (muslos de pavo a la catalana). Soy fiel a mis principios y procuro utilizar siempre productos de la tierra como el pollo lumagorri alimentado con maíz, con ese colorcillo característico amarillo y ese sabor tan rico…. huuumm. Os garantizo que este ingrediente mejora sustancialmente la receta. Que suerte tenemos en Euskadi de disponer de estos productos de gran calidad. Es una receta económica y sencilla que el equipo de Adriá solía cenar antes de el servicio de noche en el archifamoso elBulli. Os recomiendo el libro de Adrià porque está plagado de deliciosas recetas sencillas, sanas y muy económicas. Curioso este último aspecto viniendo del chef catalán. Ah, y no dejéis de escuchar a Alice in chains, abajo os dejo un auténtico temazo. Ferran Adrià y Alice in chains….. una sublime combinación.