Nada como un buen potaje marinero. Te prepongo preparar unos garbanzos con langostinos, para que disfrutes un delicioso plato de cuchara lleno de sabor a mar, con toda la esencia de esas recetas de cocina sencillas y humildes, pero a la vez tan reconfortantes y auténticas. Me declaro fan incondicional de este tipo de platos, las legumbres me flipan. Es increíble cómo se puede llevar a otro nivel un producto tan humilde, utilizando los ingredientes adecuados.
Te voy a enseñar a cocinar la mejor fideuá de marisco que hayas probado en tu vida. La fideuá es una estupenda alternativa a las paellas y arroces, un plato muy sencillo de preparar y que gusta a todo el mundo. El nivel de dificultad de esta receta es básico, totalmente apto para personas sin experiencia en la cocina, tan solo sigue paso a paso mis instrucciones y verás como te sale perfecta. La Fideuá es un plato tradicional de la Comunidad Valenciana, muy similar a la paella, pero cambiando el de arroz por los fideos.
El Salmorejo es una crema fría de origen cordobés elaborado básicamente con miga de pan, ajo, aceite y tomate. Las proporciones suelen variar en función de los gustos de cada uno. Se suele acompañar con jamón y huevo cocido. Está rico, pero para mí le falta algo, creo que el sabor necesita algo más de gracia así que manos a la obra con una versión de la receta con un sabor más Cantábrico, más norteño. Leer más
Los canelones de atún son uno de los platos favoritos en casa. Grandes y pequeño disfrutamos de lo lindo con un platazo de canelones caseros en la mesa. La base de la receta siempre es la misma, pero el relleno lo vamos variando según nos apetece: sukalki, ropa vieja, marisco, verduras, carne picada, etc. Aunque sin ninguna duda nuestra receta favorita es la de canelones de atún, un relleno delicioso que sirve lo mismo para unos canelones, lasaña, empanadillas, pintxo o lo que se tercie.
Canelones de atún
Fácil 90 minutos 6
30 placas para canelones
400 grs. de atún en aceite de oliva
1 cebolla morada de Zalla
1 diente de ajo
pimienta negra molida
5 anchoas en salazón
400 grs. de tomate frito
1 litro de leche entera
125 grs. de mantequilla
125 grs. de harina
sal de Añana
Nuez moscada
1 nuez de mantequilla
Queso rallado
Para preparar unos deliciosos canelones de atún caseros el primer paso es preparar el relleno. Picamos fino una cebolla morada de Zalla junto con un diente de ajo pelado y sin germen. Ponemos la verdura a sudar en una sartén grande con un buen chorrito de aceite de oliva virgen extra, unos pellizcos de sal de Añana y un golpe de pimienta negra molida. Dejamos que se cocine a fuego suave hasta que empiece a ponerse transparente. Después añadimos el tomate frito y sofreímos todos los ingredientes durante un par de minutos para que concentre sabor. A continuación añadimos 5 anchoas en salazón que aportarán un plus de sabor extraordinario. Removemos el sofrito con una cuchara de madera para que se vayan deshaciendo las anchoas y aporten toda su intensidad de sabor. Abrimos las latas de atún en aceite de oliva, escurrimos todo el aceite, y lo desmigamos en el sofrito para que se integre con el resto de ingredientes que componen el relleno de nuestros canelones de atún caseros.
Apartamos la sartén con el sofrito de atún del fuego y ponemos a cocer las placas de pasta para canelones en agua hirviendo con sal de Añana siguiendo las instrucciones del fabricante que figuran en la caja, por lo general son 6 minutos, según la marca que uséis. Una vez cocida la pasta la ponemos sobre un paño limpio para retirar la humedad. Mientras tanto nos ponemos con la salsa bechamel. En un cazo a ponemos a fuego suave 125 grs. de mantequilla. Cuando se funda y antes de que comience a tostarse, añadimos 125 grs. de harina tamizada, removemos y dejamos que se cocine bien la harina para que nuestra salsa bechamel no tenga sabor a crudo. Calentamos el litro de leche en el microondas y vamos añadiendo poco a poco la leche a la roux de mantequilla y harina para que vaya ligando, junto con un poco de nuez moscada y un pellizco de sal de Añana. Removemos sin parar con una varilla y controlamos la potencia del fuego, una vez tengamos la densidad adecuada la retiramos del fuego. Tiene que quedar algo más densa que cuando hacemos croquetas.
Suelo utilizar una manga pastelera desechable para facilitar el trabajo, en caso de que no tengas una a mano como me ha sucedido a mi en esta ocasión puedes improvisar con una bolsa de congelación normal y corriente. Metemos todo el relleno en la bolsa y practicamos un corte en la punta, del diámetro suficiente para rellenar los canelones. Saldrá una especie de churro del relleno y nos va a facilitar la vida enormemente para rellenar nuestros canelones de atún.
Colocamos las placas cocinas de pasta para canelones sobre paños de cocina limpios o cualquier otra superficie de trabajo que nos permita trabajar con agilidad. Vamos dejando un churro en el medio de la longitud de la placa de pasta y a continuación enrollamos el canelón y lo reservamos.
Cuando hago canelones suelo hacer cantidades industriales porque nos encanta y se congelan muy bien. Compro bases de aluminio de usar y tirar y los voy montando allí para facilitar la congelación. Los que vayamos a comer al momento los montamos en una fuente o en platos individuales y el resto a las fuentes de aluminio aptas para congelación. En el caso del plato se trata de colocar los canelones de atún de uno en uno como en la foto, napar con la salsa bechamel, luego espolvorear generosamente queso rallado por encima y por último rematar con unas datos de mantequilla. Metemos al horno en posición de gratinado para que se dore bien la parte superior. En caso de hacer en una fuente, es recomendable lubricar con mantequilla el fondo los laterales antes de colocar los canalones rellenos de atún, el resto igual que con el plato. En los canelones que vayáis a congelar, no echéis queso ni mantequilla, solo canelones y la salsa bechamel. Una vez gratinados nuestros deliciosos canelones de atún caseros sólo queda sentarse a la mesa a disfrutar de uno de los platos de cocina casera más populares. On egin !!
El relleno debe ser consistente, por eso es importante reducir el tomate, que pierda el líquido y concentre sabor.
La salsa bechamel nos interesa que quede espesa.
El truco de la manga pastelera es la clave para ganar un montón de tiempo y que queden perfectos.
Linkin Park – Don’t stay
No puedo evitarcerrar la receta con una despedida a Chester Bennington, otro de los grandes talentos que nos ha abandonado hace pocos días. Se apaga una de las grandes voces del rock. Chester deja a su grupo Linking Park huérfano de voz y atrás queda una discografía irregular donde destacan su primer y tercer disco, dos auténticas joyas. Goian bego Chester!
Os propongo una sopa de nécoras con pencas rellenas de su carne y queso trufado. Una receta para que te hagan hasta reverencias. No es nada complicada de elaborar y aunque pueda parecerlo no es tan caro. Las nécoras en navidades, como el resto de mariscos suben considerablemente, pero ahora están bien de precio. Para que os hagáis una idea, las 5 nécoras me han costado menos de 9 euros. El resto de ingredientes son muy corrientes y económicos. Se trata de una sopa cremosa de nécoras que presento con unas pencas rellenas de carne de las propias nécoras y un queso untable con un irresistible sabor a trufa. Una combinación ganadora para triunfar en la mesa por todo lo alto. La idea inicial era hacer una salsa de nécoras pero termino evolucionando a sopa de nécoras. Su sabor es apoteósico, a cada cucharada de sopa sientes todo el intenso sabor de las nécoras en tu paladar. Os animo a probar en casa porque merece la pena. Esto está más que ríkérrimo.
Sopa de nécoras con pencas rellenas de su carne
Fácil 50 minutos 3
5 nécoras cocidas
1 cebolla morada de Zalla
2 dientes de ajo
1 copa de brandy
sal de Añana
2 cucharadas de salsa de pescado
pencas
queso de untar frufado
2 cucharadas de tomate concentrado
1 huevo
harina
aceite de oliva
2 cucharaditas de agar agar
Ito togarashi
En primera paso para preparar esta suculenta receta de sopa de nécoras con pencas rellanas de su carne es hacer un sofrito. Ponemos una cazuela al fuego con un chorrito de aceite de oliva virgen extra e incorporamos 1 cebolla morada de Zalla junto con un par de dientes de ajo, todo picado muy fino. Le damos un pellizco de sal de Añana, unos golpes de pimienta negra molida y dejamos que se vaya pochando a fuego medio.
Separamos las pinzas y las patas de las nécoras y vamos sacando su carne con sumo cuidado de que no tenga ningún trocito de cáscara. Es un poco trabajo de chinos pero merece la pena y tus comensales te lo agradecerán. Reservamos la carne que hemos sacado de las nécoras para rellenar las pecas.
Una vez tengamos el sofrito bien pochado rehogamos con un par de cucharadas de salsa de pescado. Troceamos las carcasas de las nécoras y las añadimos al sofrito junto con cáscaras de las patas y pinzas. En este momento vertimos el vasito de brandy y flambeamos las nécoras hasta que desaparezca el alcohol. Esta jugada le va a dar un saborazo impresionante a la sopa.
Añadimos un par de cucharadas de tomate concentrado (potencia de fuego italiana) y removemos las carcasas. Esto va a aportar mucho sabor a la sopa además de intensidad al color. Por último cubrimos con agua y dejamos que el líquido vaya reduciendo a fuego medio durante unos 20 minutos removiendo para que no se agarre. Metemos la batidora y trituramos todo el contenido de la cazuela para sacarle todo la sustancia.
El siguiente paso el pasar por el chino la sopa triturada para poder apartar las cáscaras y quedarnos únicamente con la sustancia. Para engordar un poco la sopa le añado un par de cucharadas de agar agar y remuevo bien todo el contenido. Dejamos al fuego 5 minutos más para que reduzca un poco y el sabor intenso a nécoras se concentre aún más.
Mientras termina de reducir la sopa de nécoras nos ponemos con las pencas. Yo he utilizado una buena conserva de pencas para no complicarme la vida en exceso con la receta. Necesitaremos 2 pencas por persona para esta receta. Untamos una penca con queso untable con trufa que hará de pegamento para el relleno además de aportar su delicioso sabor a trufa.
Ha llegado el momento de utilizar la carne de nécoras limpia de cascaritas que habíamos reservado anteriormente. La colocamos generosamente por encima de la crema de queso untable con trufa. Untamos otra penca del mismo tamaño y la colocamos sobre el relleno de nécoras. A continuación pasamos la penca por harina para facilitar la adherencia y después por huevo batido con una pizca de sal de Añana. Repetimos la operación hasta tener rebozadas todas las pencas.
Ponemos una sartén al fuego con aceite de oliva virgen extra y freímos las pencas hasta que queden bien doradas. Les damos la vuelta con mucho cuidado para que mantengan la integridad y cuando estén a punto las retiramos a un plato con papel de cocina para retirar el exceso de aceite que puedan contener las pencas rellenas. Emplatamos en un plato hondo unas generosas cucharadas de sopa de nécoras y colocamos en el medio del plato una penca rellena de carne de nércora con queso trufado. Por último decoramos esta maravilla con unas hebras de ito togarashi o hilos finos de chile desecado. Descorcha una buena botella de bizkaiko txakolina y sumérgete en el mundo de los sabores marinos que te ofrece esta sopa de nécoras con pencas rellanas de su carne.
Elegir nécoras unas nécoras de buen tamaño
No dejar trozos de cáscara en la carne de nécoras que utilizaremos para el relleno.
Colar a conciencia la sopa una ver trituremos todos los ingredientes con la batidora.
The Strokes – Heart in a cage
The Strokes es una banda de rock neoyorkina surgida a finales de los años 90 y liderada por el cantante Julian Casablancas y esta es una de sus canciones más conocidas.
El milhojas es un postre con capas de hojaldre y crema pastelera superpuestas. Pero también existen variantes saladas. Hoy os propongo un milhojas de foie y manzana con Idiazabal y salsa de uvas al txakoli. Sabores y texturas que combinan a la perfección. Una receta muy sencilla de hacer con muy poca elaboración pero un resultado espectacular. En cada bocado encontrarás el contraste del sabor del foie con la acidez de las Granny Smith y el ahumado del Idiazabal, rematado con el dulce de la salsa de uvas… probad y me contáis. #Rikérrimo
Milhojas de foie y manzana con Idiazabal y salsa de uvas al txakoli
Fácil 30 minutos 2
3 manzanas Granny Smith
200 grs. de micuit de pato
200 grs. de queso Idiazabal
125 grs. de mantequilla
200 grs. de uva blanca
1 copa de txakoli
1 cucharada de maicena
El primer paso para preparar este milhojas de foie y manzana con Idiazabal y salsa de uvas al txakoli, es lavar y secar bien las manzanas para quitarles todas esas porquerías que echan los distribuidores a la fruta para que brille y sea perfecta, pero que no son nada beneficiosas para nuestro organismo. Descorazonamos las manzanas, y sin quitar la piel las laminamos en lonchas de unos 2 milímetros aproximadamente. Metemos el micuit en el congelador unos minutos antes de usarlo para que se pueda trabajar mejor. Cortamos en dados la mantequilla y la colocamos en una taza que meteremos al microondas unos segundos para que se funda. Con ayuda de una brocha de cocina pintaremos con mantequilla las dos caras de las rodajas de manzana. Después las colocamos en una bandeja y horneamos durante 20 minutos a 180º (vigilando, no nos interesa que se tueste, y cada horno es una historia).
Después de hornear las láminas de manzana, dejamos que pierdan temperatura. Rallamos la cuña de queso Idiazabal para obtener unos fideos que luego utilizaremos al final para rematar el plato.
Una vez se hayan enfriado las láminas de manzana, cogemos un molde redondo y vamos colocando laminas de Granny Smith de modo que cubran toda la base del molde, incluyendo el agujero que hemos hecho al descorazonar la manzana.
Sacamos del congelador el micuit y con una lira para cortar foie o con un cuchillo muy fino, vamos cortando laminas que colocaremos sobre la manzana, cubriéndola por completo la superficie con el mismo criterio de antes. Repetimos este proceso: capa de manzana, capa de foie, capa de manzana…., así hasta llegar a enrasar la altura del molde.
Apretamos bien con ayuda de un cucharón grande para compactar el milhojas y que todas las capas queden bien prensadas. Metemos al horno sin desmoldar durante 10 minutos a 150º y sacamos para que se enfríe por completo.
Mientras se enfrían los milhojas de foie, empezamos a elaborar la salsa de uvas al txakoli. Pelamos y quitamos las pepitas a 20 uvas. Ponemos en una sartén a fuego medio (4/6) una nuez de mantequilla y cuando se funda añadimos las uvas. Espolvoreamos una cucharada de maicena.
Rehogamos con una copa de txakoli y aplastamos las uvas con una espumadera o espátula. Dejamos que reduzca y se concentre el sabor, el dulzor de las uvas con la acidez del txakoli. Debe quedar una salsa semejante a una mermelada.
Desmoldamos en un plato con mucho cuidado el milhojas de foie y manzana con Idiazabal para que mantenga la estructura y vamos a rematar el plato con el gratinado y la salsa de uvas al txakoli.
Con ayuda de un soplete fundimos el queso Idiazabal hasta que se gratine. Por último napamos el milhojas con la salsa de uvas al txakoli. Este milhojas de foie y manzana con Idiazabal y salsa de uvas al txakoli puede ir bien con un txakoli, pero también con un buen vino tinto Rioja Alavesa o de la denominación de origen de vuestra tierra. Ya sabéis que yo siempre barro para casa. Hay que consumir productos de la tierra, que tenemos mucha suerte de disponer de auténticos tesoros. Hay gente que es muy tonta y sólo valora lo de fuera.
Utilizar manzana ácida tipo Granny smith, nada de manzana dulzona tipo golden.
No calientes demasiado el micuit o se fundirá. Por cuestión de precio puedes utilizar otros productos más económicos como mousse de foie, pero es muy importante que lo metas un rato al congelador para que luego puedas cortarlo bien sino se desmigará.
Deja que la salsa reduzca bien para que concentre el dulzor y la acidez.
Gun – Taking on the world
Gun es una pedazo de banda originaria de Glasgow, liderada por Mark Rankin y los hermanos Gizzi. Mark es primo de Sharleen Spiteri, el bellezón al frente de Texas, otro grupazo de Glasgow. Su primer disco (1989) Taking on the world, al cual pertenece esta canción que le da título. Es un auténtico discazo, del primer al último corte. Luego con su segundo disco Gallus, continuaron la estela triunfal de «Taking» pero en los sucesivos trabajos se fueron difuminando, cambiando de estilo y formación cada dos por tres, como Javi Martínez y Llorente de camiseta y perdiendo el norte. Ahí va este temazo. Aupa Glasgow !!
Si crees que los boquerones fritos andaluces son insuperables, vas a flipar con la versión vasca: anchoas fritas al ajillo, sin harinas y con un ligero toque picante que las lleva a otro nivel. Una receta sencilla y humilde, pero con un sabor espectacular que no deja a nadie indiferente. Aquí las llamamos anchoas y cuando las preparamos al ajillo, es que no queda una ni para el gato. Prepárate para conocer las mejores anchoas fritas al ajillo que hayas probado en tu vida, y no es un decir. Puro deleite de los incondicionales de este excelente producto del mar Cantábrico. Es muy versátil en la cocina y tiene unas excelentes propiedades organolépticas. Podemos disfrutar de las anchoas de mil maneras. Esta vez os propongo unas anchoas fritas al ajillo muy sencillas pero espectacularmente deliciosas. Fácil, sano, rico y muy barato. No tenéis excusas para no cocinarlas.
Mar y huerta es una combinación infalible. Si además uno de los protagonistas es mi adorado queso Idiazabal las posibilidades de éxito se multiplican exponencialmente. Soy fan incondicional de las tortillas de camarones desde aquellas inolvidables vacaciones en Cádiz, también me convertí en adicto al rebujito… tremenda pócima. En cuanto al jamón el mejor que probé fue en una tasca taurina de El Puerto de Santa María, En cuanto a la mejor paella (estaba deliciosa) en un txiringuito muy cutre casi a primera línea de playa en el Vergel (junto a Conil). Que bonito es Cádiz y que ganas de volver. Y ¿a que viene esto? Pues las tortitas de calabacín e Idiazabal llevan el toque crujiente de las tortillas de camarón porque he utilizado harina de garbanzos. Espero que os animéis a probar estas tortitas de calabacín e Idiazabal con mouse de anchoas. En casa han encantado.
Tortitas de calabacín e Idiazabal con mouse de anchoas
Fácil 25 minutos 4
1 calabacín
100 grs. de queso Idizabal
1 lata de anchoas del Cantábrico
3 huevos
1 cebolleta
40 grs. de harina de garbanzos
eneldo
pimienta negra molida
sal de Añana
aceite de girasol
queso untable
Empezamos a preparar las tortitas de calabacín e Idiazabal con mouse de anchoas, rallando el calabacín con un rallador para obtener una especie de fideos finos de calabacín que estrujaremos con el puño para escurrir todo el agua que contienen y reservamos.
Vamos con la mouse de anchoas. Metemos en un vaso de batidora 6 cucharadas de queso untable con 4 anchoas del Cantábrico y una yema de huevo Euskolabel. Le metemos caña con la batidora y reservamos en la nevera.
Batimos en un bol los huevos Euskolabel, añadimos un pellizco de sal de Añana y la harina de garbanzos que le va a aportar una textura muy crujiente al freír. Mezclamos bien todos los ingredientes para que la harina se incorpore bien al huevo.
Una vez incorporada la harina de garbanzos a los huevos batidos toca añadir la cebolleta muy picada. Lo más fino que nos sea posible picar.
Rallamos los 100 grs. de queso Idiazabal y lo mezclamos con el resto de ingredientes del bol junto a un buen puñado de eneldo picado.
Añadimos a la mezcla los fideos de calabacín, le damos unos golpetazos de pimienta negra molida y mezclamos bien para que la masa sea homogénea. Llegados a este punto dejamos reposar la masa para hacer tortitas de calabacín e Idiazabal en la nevera durante al menos 10 minutos.
En una sartén con dos dedos de aceite de girasol caliente (4/6) empezamos a freír la masa. La dosis es una cucharada sopera colmada. Cuando veamos que se ha dorado por abajo le damos la vuelta.
Una vez fritas las tortitas de calabacín e Idiazabal escurrimos y dejamos en un plato con papel de cocina para que absorva el exceso de grasa.
Por último coronamos las tortitas de calabacín e Idiazabal con un toque de mouse de anchoa y decoramos con una anchoa del Cantábrico enrollada. A mi esto me pide un txakoli, una sidra o una cerveza, en cualquiera de los tres casos muy fresquito.
Escurrir muy bien el agua de los calabacines. No interesa nada en esta receta.
Dejar las tortitas crujientes por fuera y comer al momento.
Puedes hacer la masa con antelación, cubrir con papel film y dejar en la nevera para freír un momento antes de comer.
System of a down – Toxicity
Otra entrega de System of a down, no os los presento, porque ya han pasado por aquí en otra ocasión. Curioso grupo y curiosa mezcla, tuvieron su momento y la cosa se desinfló…. una pena. Pero nos han dejamos auténticos temazos, aquí va una muestra.
El pad thai es uno de los platos más internacionales de la cocina tailandesa. Básicamente es un salteado de noodles de arroz con una potente salsa de tamarindo, salsa de pescado y otros condimentos. Se suele acompañar de gambas, pollo o tofu. Es como la paella, existen mil versiones pero todas o casi todas tienen su encanto. Yo me he decantado por una versión con gambas y a la salsa le he incorporado cebolla morada de Zalla. El pad thai es un fiel exponente de la cocina tailandesa, colorida y rica en sabores y texturas. La clave de la receta es la salsa de tamarindo que sólo encontraréis en establecimientos especializados en comida asiática. Sin duda es lo que otorga personalidad al plato. Es una preparación muy sencilla que en casa gusta mucho y cocinamos a menudo. Espero que tu también te animas a probar en casa.
Pad thai
Fácil 30 minutos 4
250 g. de gambas
250 g. de noodles de arroz
4 cucharadas de salsa de tamarindo
4 cucharadas de salsa de pescado
1 cucharada de azúcar moscovado
4 cucharadas de salsa de soja
1/2 cebolla morada de Zalla
brotes de soja
2 huevos
1 lima
cacahuetes tostados
un manojo de ajetes chinos
cilantro
copos de chile seco
El primer paso para elaborar el Pad Thai es calentar a tope el wok. Una vez esté caliente añadimos un poco de aceite de oliva virgen extra y marcamos las gambas. Unos segundos por cada lado y las retiramos del wok. Habrán soltado parte de su esencia. Reservamos y continuamos con la receta.
Picamos la cebolla morada de Zalla lo más fino que nos sea posible y la salteamos en el wok con aceite de oliva virgen extra y el juguillo que han soltado las gambas a cocinarse. Una vez este bien pochada la cebolla añadimos la salsa de pescado y la salsa de tamarindo. Sazonamos con sal de Añana y añadimos una cucharada de azúcar moscovado. Mezclamos bien todos los ingredientes y dejamos que vaya reduciendo. Exprimimos los jugos de las cabezas de las gambas y lo incorporamos a la salsa del Pad Thai, junto con un puñado de copos de chile secos (al gusto).
A continuación metemos en el wok los noodles de arroz previamente hidratados y vamos salteando el pad thai. Para que los tallarines se impregnen del sabor de la sustanciosa salsa. Apartamos la pasta a un lado del wok y añadimos los huevos en un lado. Dejamos que cuajen un poco y los vamos rompiendo. Después picamos fino los ajetes chinos y los echamos en el wok junto a las gambas que hemos marcado al principio, un puñado de cacahuetes tostados picados, los brotes de soja y un puñado de cilantro picado fino. Por último exprimimos sobre el Pad Thai una lima para que realce el sabor de todos los ingredientes y servimos a la mesa. A mi me gusta acompañarlo con una buena cerveza.
El wok tiene que estar muy caliente cuando empieces a cocinar el Pad thai.
El sabor y el color que aportan el jugo de las cabezas de las gambas al Pad thai.
The Doors – Light my fire
¡Que decir de los míticosThe Doors!. La formación original salvo el desaparecido Jim Morrison acompañados en directo por Eddie Vedder de Pearl Jam. Una buena alternativa para sustituir al Sr. Morrison. Light my fire es uno de sus grandes clásicos atemporales.
Para mi el tamarindo ha sido todo un descubrimiento. Utilizado como condimento aporta un sabor increíble a las salsas es muy común en la cocina tailandesa, de hecho la primera vez que lo he utilicé fue preparando uno de los platos más populares de su gastronomía, el pad thai. Me apetecía preparar una salsa intensa y sabrosa para acompañar unos tristes garbanzos que se aburrían en la despensa, y así nació esta receta de garbanzos en salsa picante con bonito que ahora comparto con vosotros. Lo mejor de esta receta es sin duda la salsa que me ha quedado espectacular. #Rikérrimo
Garbanzos en salsa picante con bonito
Fácil 60 minutos 4
1 rodaja hermosa de bonito del norte
200 g. de garbanzos cocidos
1 cebolla morada de Zalla
2 dientes de ajo
1 copa de txakoli
3 cucharadas de salsa de tamarindo
3 cucharadas de salsa de pescado
3 cucharadas de salsa sriracha
100 g. de tomate frito casero
pimienta negra molida
sal de Añana
perejil
Nos ponemos manos a la obra con la receta de garbanzos en salsa picante con bonito. En primer lugar picamos en juliana la cebolla morada de Zalla y troceamos los ajos pelados sin el germen. Ponemos un wok a fuego medio con un par de cucharadas de aceite de oliva virgen extra, añadimos los ajos y la cebolla para que se vayan pochando. Cuando empiecen a tomar un tono dorado añadimos una copa de txakoli y esperamos hasta que el alcohol se evapore. Entonces añadimos las tres cucharadas de salsa de tamarindo a la cebolla pochada y las tres cucharadas de salsa de pescado, estos dos condimentos aportaran potencia al sabor de nuestra salsa y la salsa de pescado además actuará como sazonador.
Llegados a este punto añadimos el tomate frito casero a nuestro sofrito junto con las tres cucharadas de salsa sriracha. Recudimos un poco la salsa para que se concentren todos los sabores y se evapore el líquido. Una vez conseguido nuestro objetivo añadimos los garbanzos cocidos (pueden ser de bote perfectamente) salteamos los garbanzos en la salsa para que se impregnen bien de su sabor. Ya tenemos casi listos nuestros garbanzos en salsa picante con bonito, nos queda tan solo el último ingrediente, así que vamos con ello.
Limpiamos la rodaja de bonito, quitamos la piel, las espinas y el sangracho. Troceamos la carne en dados de buen tamaño y ponemos una sartén a fuego medio con una cucharada de aceite de oliva virgen extra. Salpimentamos los dados de bonito de norte con pimienta negra y sal de Añana y los marcamos en la sartén. Queremos dorarlos por fuera y mantenerlos tiernos y jugosos por dentro, en cuanto tengan el punto adecuado los retiramos del fuego y los reservamos.
Por último servimos una buena ración de garbanzos con su salsa mega cañera y repartimos por encima unos cuantos dados de bonito del norte. No escatimes en dados de bonito que somos de comer bien. Por último picamos fino un ramillete de perejil y lo espolvoreamos por encima para rematar la jugada con un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Listo para servir y disfrutar del sabor de estos ricos garbanzos en salsa picante con bonito. Espero que os guste la receta.
Reducir bien la salsa para que se concentren lo sabores
Dejar jugosos los dados de bonito del norte.
Cream – Sunshine of your love
Uno de los grandes clásicos de Cream, un trio de rock formado por el bajista y vocalista Jack Bruce, el batería Ginger Baker y el guitarrista y vocalista Eric Clapton.