
La ventresca de bonito al horno siempre es un éxito asegurado. Solo tienes que seguir los pasos que te indico en esta receta para que hagan la ola tus invitados. Te voy a contar unos trucos infalibles para que la ventresca te quede jugosa y en su punto perfecto. Antes de empezar a cocinar, déjame contarte algo. La ventresca es la mejor parte del bonito, esa zona triangular del vientre que está junto a la cabeza. Los arrantzales la conocen como «la joya del bonito», y no es para menos. Es más grasa, más jugosa y tiene un sabor que te va a volar la cabeza.
La ventresca, también conocida como ijada, es la parte más premium del bonito del norte. Su alto contenido en aceites naturales omega-3 la convierte en una pieza muy codiciada por chefs y gourmets. Su textura laminada y su sabor intenso la sitúan como el bocado más especial del bonito. Soy muy fan de este productazo, si quieres probar más recetas de bonito, aquí te dejo algunas: bonito encebollado, tataki de bonito con piperrada de ají, marmitako de bonito, tartar de bonito del norte con aguacate o garbanzos en salsa picante con bonito.
Ventresca de bonito al horno
Muy fácil 10 minutos 15 minutos 2
- 1 ventresca de bonito de 800 gr. a 1 kilo
- Aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharada de vinagre de manzana
- Sal de Añana
- 1 cabeza de ajos
- 2 pimientas cayenas


Aquí viene el primer truco: cómo limpiar correctamente la ventresca. Mira, lo primero que tienes que hacer es retirar las telillas que cubren la superficie de la ventresca, junto a cualquier resto de escamas o cartílagos. Pasa la mano por toda la superficie y notarás si hay algo que raspa. Con un cuchillo bien afilado, retira con cuidado estas imperfecciones, siempre siguiendo la dirección de las fibras de la carne. Fíjate bien en esto: si ves alguna línea oscura de sangre, también la eliminamos. Queremos que nuestra ventresca quede impecable. Y esto es muy importante: una vez que la ventresca este limpia, la secamos muy bien con papel de cocina. La humedad es el enemigo de una buena cocción al horno.

Precalentamos el horno a 200 grados con calor arriba y abajo. Mientras tanto, vamos a dar los últimos toques a la ventresca. Como puedes observar, en esta ocasión he utilizado 2 ventrescas porque éramos unos cuantos y todos de buen comer, como buenos vascos. Desgraciadamente no disponemos de bonito durante todo el año, ya que es un producto de temporada, pero puedes hacer la misma receta con ventresca de atún. Hay un aspecto que tienes que tener en cuenta, la ventresca es la parte más grasa y sabrosa de un túnido, y por ello debemos tener cuidado a la hora de añadir más aceite de la cuenta y otra clave importante es no utilizar aliños que enmascaren su sabor.

Coloca la ventresca en una bandeja para horno y sazona con unos buenos pellizcos de Sal de Añana. Algunos me vaciláis en los comentarios por mi insistencia con esta sal, pero es que es un tesoro gastronómico. Esta sal, viene del Valle Salado de Añana en Araba (Euskadi), sus salinas son las más antiguas de Europa, y le va a aportar a nuestro pescado un toque mineral que es pura magia. Y os garantizo que no cobro un duro por visualizar este producto, ni si quiera me regalan la sal. Una vez sazonada la ventresca, ahora viene otro momento clave: el aceite. Lo distribuimos generosamente por toda la superficie de la ventresca. El aceite de oliva virgen extra, no solo va a cocinar el pescado, sino que va a crear una película protectora que mantendrá todos los jugos de la ventresca de bonito en su interior.

Y ahora, para el horno. Aquí está el secreto que marca la diferencia entre un cocinero regulero y un cocinero experimentado: el tiempo de cocinado. Para una ventresca de tamaño medio como estas que son de un kilo cada una, necesitamos entre 12 y 15 minutos de horno, no más. El bonito tiene una carne muy delicada y se cocina rápido. Si nos pasamos, se nos va a quedar seco y habremos perdido toda esa jugosidad que buscamos.

Para mi la mejor manera de rematar un pescado al horno, es una bilbaína. Ese maravilloso refrito a base de aceite perfumado en ajo y guindillas, con un toque de vinagre. Es un truco clave que llevará el sabor de la ventresca a otro nivel. Así que manos a la obra, vamos a preparar una bilbaína para rematar la ventresca al horno. Pela y lamina una cabeza de ajos. Pon una sartén a fuego medio y añade 100 ml. de aceite de oliva virgen extra. Añade los ajos cuando el aceite aún esté templado para que se vayan cocinando poco a poco y aromaticen el aceite. Los ajos deben estar dorados pero sin llegar a oscurecer, ya que amargan. Echa también las dos cayenas enteras si quieres un ligero toque picante, pero si te gusta el picante como a mi, puedes romperlas con la mano para que liberen más picante, pero cuidado, que las cayenas no perdonan y no a todo el mundo le gusta el sabor picante.

Cuando los ajos tengan un bonito color dorado, es el momento de añadir un chorrito de vinagre de manzana. Yo he usado el de manzana porque era el único que tenía a mano, pero puedes usar perfectamente vinagre de vino. Este contraste ácido va a equilibrar perfectamente la grasa natural de la ventresca. Ya tenemos a punto la bilbaína, esto está casi listo. Vamos a echar un ojo a ver cómo va la ventresca. ¿Cómo sabemos que ya está lista? Fácil. La superficie del pescado debe de tener un ligero color dorado, pero sin que se vea seca. Cada horno es un mundo, así que te aconsejo que vigiles el punto de la ventresca a partir de los 10 minutos de horneado y nunca superes los 15 minutos a 200 grados. Esta sin duda es la clave. 
Abre el horno, comprueba que la ventresca está en su punto y saca la bandeja. Vierte la bilbaína caliente por encima de la ventresca para que el sabor del ajo, el vinagre y la cayena penetren en la carne del bonito. Llegados a este punto el olor en la cocina es una maravilla.

Y aquí tienes el resultado: una ventresca de bonito al horno que está para quitarse la txapela. Puedes acompañar el pescado con unas patatas panadera, que siempre van perfectas con un pescado al horno. Pero lo que nunca puede faltar es una botella de txakoli bien fría. Es un disfrute ver como se abren las láminas de la ventresca, su maravilloso sabor graso y sus aceites naturales que se perciben en cada bocado. Espero que te hay gustado la receta y te animes a probarla en casa. Hasta la próxima receta.

- Respeta el tiempo de horneado 12-15 minutos.
- La bilbaína marca la diferencia.
- Sirve justo después de añadir la bilbaína.
- Acompaña con patatas panaderas y una botella de txakoli fresquita.

Paradise Lost – How lucky you are
«Tyrants Serenade» es el tercer single de Paradise Lost, incluido en su esperado álbum «Ascension» (2025), y ejemplifica el característico gothic metal oscuro de la banda británica. Esta canción fusiona riffs contundentes, melodías de guitarra elevadas y una poderosa combinación de voces limpias y guturales, creando una atmósfera introspectiva. La letra, según Nick Holmes, vocalista del grupo, reflexiona sobre la muerte, la memoria y la angustia, utilizando imágenes de la transición de las estaciones para evocar recuerdos y emociones profundas. Mezcla potencia y melancolía, mostrando cómo Paradise Lost sigue reinventando el género con una propuesta madura y emotiva. Un temazo!!



